sábado, 7 de junio de 2008

D. Diego de Arce y Reynoso



Hijo de D. Fernando de Arce y Reynoso Juez, procedente de las montañas de Burgos y de Dña Catalina Dávila de Palomares, ambos nobilísimos; nace para bien del mundo y honra de su patria, en 1585 en Zalamea de la Serena, estudia Gramática y Retórica en la academia situada en el Palacio del gran Maestre D. Juan de Zúñiga, donde Elio Antonio de Nebrija en 1492 redactó la primera Gramática de la Lengua Castellana y Vocabulario pasa a la Universidad de Salamanca a estudiar Cánones y Leyes, en Plasencia estudia Letras y Virtudes, le conceden una beca en Salamanca y se hace Catedrático de Instituto a los 30 años, y de Leyes a los 34, ya se habla en toda España de un nuevo Salomón, el Rey le concede la Toga de Oidor de su Real Chancillería en Granada, siendo tan buen Juez, que deja huella por donde quiera que pasa, a los cuatro años de estar en esta plaza lo trasladan a le Regencia de Sevilla que lo reciben como una eminencia, además le habían preparado una fabulosa Residencia Real, aunque de todos era conocida su gran humildad y sencillez, por eso no quiso alojarse allí hasta que no se quitaran todos los adornos y grandezas, de esto da fe la despedida de los Sevillanos con lagrimas en los ojos, y la frase que le dedicaron: Hemos perdido un padre, un justísimo Juez, y un ejemplar de toda virtud para la historia. Ante este nuevo “Fenómeno de masas” el Rey de España D. Phelipe IV sabedor de que el mejor consejero es el que no mira su propia utilidad, y da consejo a favor del Rey y del común sin moverle ambición o adulación alguna, por ello lo pone al mando del Real Consejo de Castilla, en Madrid con tan solo 47 años. Para ver la bondad de este hombre (para algunos como veremos mas adelante Santo) quiero contar algunas anécdotas:

Un día un Religioso de la Compañía de Jesús, entro en sus aposentos sin que este lo escuchara, y encontró al Santo Obispo remendando unos calzones de paño muy basto, admirado el Religioso dijo ¿Qué hace su Señoría?; respondiendo humildemente y abochornado, que quiere, “si los rompo yo, será razón de que los remiende ¿no?”. En otra ocasión, iba su Excelencia con su Pajes, les saludaron unos Esportilleros haciéndoles reverencia a larga distancia, no deolviéndosela los Pajes, les dijo: Quítense ustedes los sombreros que aunque aquellos pobres hombres los ha puesto Dios en baja fortuna, tienen sus Ángeles de la guarda que los hace capaces de toda reverencia. Otra anécdota es que estando una noche leyendo un memorial con la Sra, Marquesa de Santa Cruz, mando a un criado que lo alumbrase con una bujía, este se puso en medio de los dos para dar mas luz, pensando que no podía estar de pie ante tan ilustres personajes, se hinco las rodillas, a lo que el Santo Prelado le dijo inmediatamente: Levante usted, levante usted, que las rodillas solo se doblan delante de Dios, de su Madre y de los Santos. De estas anécdotas hay muchas, que por razones de espacio son imposibles de contar todas. En el año 1.643 cuando el Rey a pesar de saber su repugnancia a los altos cargos y las dignidades lo nombra Inquisidor General del Reyno con gran oposición por su parte que no quería este alto cargo, hasta el punto, que en una ocasión se enfrento al propio Rey porque querían implantar un nuevo impuesto en la harina, el se negó tajantemente, por creer que eran injustos para los campesinos, hasta el punto de decirle: Señor con estos calzones salí del Colegio, y con ellos me volveré a él, o a un Convento, si necesitar a V. Exc. para salvarme; el rey retrocedió y no impuso el nuevo tributo. Eran tantas las envidias que generaban su virtud, que no le empezaban a faltar enemigos, sobre todo en la época de Inquisidor General del Reino. Como todos sabemos la Inquisición estaba repartida por toda España, el tribunal mas cercano a nosotros era el de LLERENA, se cometieron algunas injusticias con los no católicos, que se juzgaban ante estos tribunales, pero que no tenían nada que ver con este señor, que estaba en Madrid. Y no falto quien manipulando la verdad trataban de hacerle daño difundiendo hechos y datos que no eran reales pero que se anotaban diciendo: Fue en tiempo de Don Diego de Arce y Reynoso. Renuncia a muchos cargos, entre otros a Presidente del Reino de Castilla y se queda de Inquisidor y Obispo hasta el día 18 de Julio del 1.665, a las 7´30 de la tarde, que muere con 79 años de edad. Su muerte como toda su vida, esta llena de anécdotas para la historia, solo haré mención de algunas: Al conocer la noticia de su muerte el Rey Phelipe IV, con lagrimas en los ojos y mirando al cielo exclamo en voz alta: Bendito seáis señor, que me habéis quitado el brazo derecho de la Monarquía.

A los 8 años en 1.673 lo trasladaron al Convento de Trinitarios Descalzos de Zalamea de la Serena (Badajoz) y cuando abrieron la caja estaba el cuerpo incorrupto, tuvieron que dejar la caja abierta para que pudieran venerarlo todos los fieles que acudieron al enterarse de la noticia. Pasados 49 años en 1.722 lo vuelven a trasladar de convento otra vez en presencia de numerosas autoridades y fieles entre ellos el R.P.Fr. Antonio de San Phelipe, que dice, que aunque un poco mas desecado el cadáver seguía incorrupto y la ropa fresca, se corrió la voz y todos le llamaban Santo, se cuenta algún milagro que realizo este Santo después de muerto, pero no es mi intención, entrar en eso. Solo sumarme a lo que ya dijo S. Phelipe, hace 267 años, que si Zalamea tuviera que levantarle un monumento a cada uno de sus hijos ilustres, no tendría el año suficientes días para hacerlo. Abriré una nueva investigación, a pesar de que muchos antes que yo, lo intentaron sin éxito, para tratar de localizar el sitio exacto donde se encuentra enterrado el cuerpo incorrupto de D. Diego de Arce y Reynoso en Zalamea de la Serena (Badajoz). Espero tener mas facilidades y suerte en mi investigación, que mi padre D. Juan José de Eguibar y Muñiz, al que negaron la ayuda pero a pesar de todo, realizo unos estudios y descubrimientos que pasaran a la historia.
En el año 1.643 cuando el Rey a pesar de saber su repugnancia a los altos cargos y las dignidades lo nombra Inquisidor General del Reyno con gran oposición por su parte que no quería este alto cargo, hasta el punto, que en una ocasión se enfrento al propio Rey porque querían implantar un nuevo impuesto en la harina, el se negó tajantemente, por creer que eran injustos para los campesinos, hasta el punto de decirle: Señor con estos calzones salí del Colegio, y con ellos me volveré a él, o a un Convento, si necesitar a V. Exc. para salvarme; el rey retrocedió y no impuso el nuevo tributo.
Eran tantas las envidias que generaban su virtud, que no le empezaban a faltar enemigos, sobre todo en la época de Inquisidor General del Reino. Como todos sabemos la Inquisición estaba repartida por toda España, el tribunal mas cercano a nosotros era el de LLERENA, se cometieron algunas injusticias con los no católicos, que se juzgaban ante estos tribunales, pero que no tenían nada que ver con este señor, que estaba en Madrid

Y no falto quien manipulando la verdad trataban de hacerle daño difundiendo hechos y datos que no eran reales pero que se anotaban diciendo: Fue en tiempo de Don Diego de Arce y Reynoso.
Renuncia a muchos cargos, entre otros a Presidente del Reino de Castilla y se queda de Inquisidor y Obispo hasta el día 18 de Julio del 1.665, a las 7´30 de la tarde, que muere con 79 años de edad.
Su muerte como toda su vida, esta llena de anécdotas para la historia, solo haré mención de algunas: Al conocer la noticia de su muerte el Rey Phelipe IV, con lagrimas en los ojos y mirando al cielo exclamo en voz alta: Bendito seáis señor, que me habéis quitado el brazo derecho de la Monarquía. A los 8 años en 1.673 lo trasladaron al Convento de Trinitarios Descalzos de Zalamea de la Serena (Badajoz) y cuando abrieron la caja estaba el cuerpo incorrupto, tuvieron que dejar la caja abierta para que pudieran venerarlo todos los fieles que acudieron al enterarse de la noticia. Pasados 49 años en 1.722 lo vuelven a trasladar de convento otra vez en presencia de numerosas autoridades y fieles entre ellos el R.P.Fr. Antonio de San Phelipe, que dice, que aunque un poco mas desecado el cadáver seguía incorrupto y la ropa fresca, se corrió la voz y todos le llamaban Santo, se cuenta algún milagro que realizo este Santo después de muerto, pero no es mi intención, entrar en eso.
Solo sumarme a lo que ya dijo S. Phelipe, hace 267 años, que si Zalamea tuviera que levantarle un monumento a cada uno de sus hijos ilustres, no tendría el año suficientes días para hacerlo.
Abriré una nueva investigación, a pesar de que muchos antes que yo, lo intentaron sin éxito, para tratar de localizar el sitio exacto donde se encuentra enterrado el cuerpo incorrupto de D. Diego de Arce y Reynoso en Zalamea de la Serena (Badajoz).

Plataforma J.J.Eguibar por la Cultura