miércoles, 10 de julio de 2013

EL CRISTO DE ZALAMEA








El Cristo de Zalamea

E D I C C I Ó N E S P E C I A L. Por el 33 aniversario de su muerte 13 Sept- 2005

Jesús Eguibar Morales

B I O G R A F I A .-

Sr.D. Juan José de Eguibar y Muñiz Nacido: Infiesto (Oviedo) en el caserío perteneciente a la familia EGUIBAR, donde también se crió el niño San Ignacio de Loyola, (beatificado en 1609 por el Papa Paulo V, y canonizado por el Papa Gregorio XV El día: 22 de Julio de 1913), fallecio en Zalamea de la Serena, el 11 Sept. 1972 de Profesión: Ingeniero Técnico Agrícola.

Persona muy estudiosa, hambrienta de todo lo que se llame Cultura, y de saber. Contrae matrimonio con Dña. Pilar Morales Cusutien, vecina de Zalamea de la Serena, y nacida el 19-Febrero-1913, hija de D. Miguel Morales-Arce y Retamar, Tovar, Márquez de Prado, personajes Ilustres como constan en el Nobiliario de los Reinos y Señoríos de España, (descendiente del Excelentísimo Señor D. Diego de Arce y Reynoso, nacido en Zalamea el 25 de abril de 1587, nombrado Inquisidor General por el Rey Felipe IV, el 19 de Noviembre de 1673, depositan sus restos mortales en el convento de los Trinitarios de Zalamea).

D. Juan José Eguibar y esposa, se asienta definitivamente entre Zalamea de la Serena, y su famosa finca, “Huerta de la Mata” situada a 5 Kms del mismo termino Municipal, en 1934. durante los primeros años de convivencia en Zalamea, debido a su extraordinaria y exquisita formación, queda prendido y descubre rápidamente la Historia y Patrimonio que encierra este pueblo, tratándola de Antiquísima y Nobilísima, Villa de Zalamea de la Serena, desde entonces se marca una sola meta, conocer en profundidad sus raíces y su historia, para luego de una forma altruista, darla a conocer al resto de los Españoles y del mundo. Se pone manos a la obra, pero no puede empezar sus estudios seriamente, hasta pasada la Guerra Civil Española, chocando con los primeros escollos en sus investigaciones; el expolio y desaparición de datos, así como la quema de documentos importantes y reveladores de nuestra historia, que de no haber desaparecido en la guerra le habrían facilitado enormemente sus trabajos e investigaciones. Pese a todas esta vicisitudes, y no desaprovechando absolutamente nada de lo que se relacionaba con Zalamea, recién terminada la guerra, en 1939, emprende su andadura en solitario y con tan solo 26 años, levanta el primer plano de Zalamea de la Serena, (nunca antes había existido ninguno) comenzando un constante peregrinar por Archivos. Bibliotecas, Universidades, Instituciones, etc. realizando un profundo estudio sobre la antigüedad de la población, y proponiéndose como primer reto y meta, que las Columnas de Trajano (antes nadie le habia dado importancia, bien por dejadez o ignorancia) fueran separadas de la Torre de la Iglesia y, fuesen Declaradas Monumento Nacional.Después de 7 largos años recopilando y estudiando datos sobre el pueblo, y costosas investigaciones, (todo ello lo hizo con su dinero) con 33 años, escribió una carta por primera vez, el día 21 de Enero del 1946 al Director, Gral. De Bellas Artes, Excmo. Señor Marques de Lozoya, para hacerle saber la joya que existia en Zalamea un Distylo Romano unico en el mundo, posteriormente el día 9 de Marzo de 1946, le envía un trabajo monográfico con fotografías y planos de las columnas de Trajano, como le llamábamos vulgarmente, para llegar a lo que el pretendía, que fuesen declaradas Monumento Nacional.

Le exigían como requisito indispensable una Instancia firmada por todas las autoridades y personalidades del pueblo, lo consigue y la envía, el día 9 de Abril del mismo año 1946, firmada por: Baldomero Fernández-Blanco y Romero, presidente de la Comisión Gestora, D. José Núñez Ramos, cura Párroco Arcipreste, D. Francisco Sánchez Sánchez, Guardia Primer, comandante accidental de puesto de la Guardia Civil, D. Julio Blanco Escolar, Jefe local, también accidental, de F.E.T. y de las J.O.N.S. Después de mucho insistir durante mas de 16 años, , se hace corresponsal del periódico HOY y de ABC, para hacer mas fuerza en sus objetivos desde estos medios de comunicación, por fin a base de teson lo consigue, y las obras comienzan en 1962, pero las interrumpirlas en el 1963, sigue erre que erre durante 4 años mas, y vuelven a reanudarlas en el verano del 1967, D. José Menéndez Pidal, Arquitecto del Patrimonio Artístico Nacional y D. Antonio García Bellido, Académico de la Historia, y tambien consigue su objetivo final, que las columnas de Trajano (Dystilo Sepulcral Romano) sea declarado, Monumento Nacional, cosa que hizo, el excelentísimo Señor D. Gratiniano Nieto Gallo.

De sus estudios deduce, que la población de Zalamea es antiquísima, con mas TRES MIL SEINCIENTOS SESENTA Y OCHO AÑOS de existencia. Y que en la torre de la Iglesia donde estaba empotrado el Dystilo, se instalo un reloj, el 19 de Julio de 1845, fabricado por D. Francisco de Paula Arbaitúa, realizando para ello grandes obras según su entonces Alcalde, D. Angel Zuazo. Y que este Dystilo, fue construido allá por el año 102.

Cada vez mas documentado se decide y escribe tres libros, cada uno de ellos con objetivos bien definidos: los publican en la Revista de Estudios Extremeños, y los edita la Diputación Provincial de Badajoz, el primero en Junio de 1967, titulado: En Zalamea, patria chica de Pedro Crespo también hay un CASTILLO Este libro lo escribe para dar a conocer con todo lujo de detalles, la Historia del Castillo de Zalamea, que parece ser nadie le daba importancia, pero que nos guste o no, pertenece al Patrimonio e historia del pueblo, y por lo tanto muy importante para el, ya que según sus estudios, data del año 466, cuando los Reyes visigodos hispanos-francos establecieron su corte en España, con sus conquistas, reconquistas, destrucciones y reconstrucciones, entre Moros y Cristianos, J.J. Eguibar quiere darlo también a conocer, porque en ninguna de las obras escritas anteriormente sobre Zalamea, se hace mención alguna del Castillo, ni en la de Lope de Vega, ni en la de Calderón de la Barca y porque en su fecunda vida contemplo, personajes tan Ilustres como: D. Juan de Zúñiga, y el sin par Pedro Crespo “Alcalde de Zalamea” D. Diego de Arce y Reynoso. también vivió en casa adosada a este Castillo, D. Antonio Nebrija que compuso el Arte de la primera Gramática y Vocabulario española, Pedro de Valdivia , el Rey Felipe II y muchos mas. Animado por la gran acogida y el éxito obtenido, a pesar de que la Diputación solo permitían publicar un máximo de 25 ejemplares, se anima y escribe su segundo libro en 1969, titulado : “Zalamea jamás fue ILIPA”. En este libro se atreve a rectificar con una exquisitez impresionante, un mal entendido de carácter universal, incluso entre historiadores, como Fray Antº de San Felipe, que en 1.728 dice que el nombre primitivo de Zalamea, era “ILIPA” y que J.J. Eguibar a lo largo de su libro, muy bien documentado, e ilustrado, para no desvirtuar la Heurística como el dice: “que sin fuentes históricas (o estas equivocadas), la historia no existe, demuestra para el buen entendimiento de todos, que Zalamea de la Serena JAMAS ha sido ILIPA, que sin duda la confunden con la verdadera ILIPA que esta situada en un pueblo de Sevilla, llamado Alcalá del Río, por donde verdaderamente pasa el Río Guadalquivir, y no por Zalamea de la Serena, que estas confusiones improcedentes incluso tergiversándolas de buena fe, lo que hacen es causar mucho perjuicio, pero que la historia de estos monumentos por suerte, ha llegado hasta nosotros y se encuentra “in situ” a través de los siglos sin que hayan cambiado de sitio, para beneficio de Arqueólogos e Historiadores contemporáneos con mas preparación y medios de estudios que los antiguos. Finalmente en 1971 publica el tercero y ultimo libro, ( no le dio tiempo a mas, solo pudo dedicar 38 años de su vida al estudio e investigaciones sobre la historia de Zalamea, que ahora nos deja como legado para el disfrute de todos y el beneficio del propio pueblo), falleció en Zalamea de la Serena, el día 11 de Septiembre de 1.972, a los 59 años de edad: Su ultimo libro lo titula : El Cristo de Zalamea Deja esta obra para el final porque debido a su profunda fe religiosa, quería profundizar y recabar el mayor numero de datos posibles para su realización y aun así, como el dice se quedo sin saber y por lo tanto sin contarnos, la historia del Cristo anterior a 1500, y la del hospital, donde ya hacia milagros la pequeña imagen. Seguramente precipito esta publicación, sabiéndose enfermo y sin tiempo para terminar sus estudios.

Comienza esta obra diciendo: “El don que cada uno haya recibido, póngalo al servicio de los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” y agradeciendo muy cariñosamente con nombre y apellidos, a todas aquellas personas e instituciones que le ayudaron y animaron en sus investigaciones, sin las cuales no hubiera podido llevarlas acabo, todo ello como si fuera una despedida y presintiendo un final muy cercano. Con esta obra, pretende dar a conocer la verdadera historia del Santísimo Cristo de la Quinta Angustia, conocido vulgarmente por el “Cristo de Zalamea” con datos precisos y relación de milagros ejecutados, basándose como siempre en sus propias investigaciones, apoyado por amplia Biografías, como la del teólogo D. Francisco Barrantes Maldonado y la de Fray A. de S. Felipe, pero su gran asignatura pendiente, sin duda fue, la del Hospital, que según J.J. Eguibar sitúa su construcción entre los siglos VII y XVI, donde ya hacia milagros la pequeña imagen del Cristo, desaparecida del pueblo en 1.586, que según sus ultimas investigaciones, sospecha se encuentra en la parroquia de San José antiguo convento de los Frailes Franciscanos, en Elche, (Alicante). J.J. Eguibar ya cumplió con su promesa, ahora nos da la idea para seguir investigando, ya que somos nosotros los herederos de los grandes tesoros de nuestro pasado descubierto, y de todo cuanto quede por descubrir.

También venia vaticinando, desde 1960 que en Cancho Roano había un asentamiento enterrado seguramente perteneciente a los Romanos por los restos de vasijas, ánforas y cantaros encontrados cuando se araban las tierras, que lindaban a la finca de su propiedad “La Mata”, y que en su día perteneció a ella, pero como siempre no le hicieron caso, y tampoco tuvo tiempo de demostrarlo, aunque posiblemente pueda aparecer algún escrito sobre esto, el día menos pensado. Afirmó también, que quedan muchas cosas por descubrir en el termino de Zalamea, sobre todo en edificaciones con piedra granítica del siglo XV, que aun quedan sin reconocer como decia antes, por ignorancia de unos y dejadez de otros. Gracias a 38 años de profundos estudios, constatados por archivos tanto Nacionales como Extranjeros, realizados por D. Juan José Eguibar y la gran cantidad de información, así como sus bibliografías completas con todo lujo de detalles contenidas en estos libros, para que todo el mundo pueda tener acceso a ellos, han servido además de para instruirnos a los profanos en la materia, como punto de partida, para que estudiosos e incluso historiadores e investigadores, basen en ellos sus trabajos realizados. Amen de los copiadores oportunistas que tienen el trabajo expedito, y lo quieren hacer suyo, sírvale también para ellos.

Murió y fue enterrado en Zalamea el día 11 de Septiembre de 1972, a los 59 años de edad, descanse en paz.

Sirva esta Biografía, y la reedición de sus tres libros como reconocimiento a toda una vida de investigación, sobre un pueblo que no lo vio nacer, pero al que amaba profundamente.

AGRADECIMIENTOS

En primer lugar quiero agradecer a Excma. Diputación de Badajoz, haber publicado los libros escritos por D. Juan José Eguibar Muñiz, Zalamea Patria Chica de Pedro Crespo en 1967, Zalamea Jamás fue Ilipa en 1969, y en 1971 El Cristo de Zalamea, con una publicación de 25 ejemplares cada uno, y que ahora, al cabo de mas de 35 años, acceda si lo tienen a bien a reeditar dichos libros para que lleguen a mas Bibliotecas, y ayuden a dar a conocer aún más, la verdadera Historia de este grandioso pueblo. También quiero hacer publico mi agradecimiento, a todas aquellas personas que se han quedado en el anonimato, y que en su momento ayudaron de una forma u otra, a D. Juan José Eguibar en sus investigaciones, ya que sin ellos hubiese sido imposible obtener los resultados alcanzados hasta hoy día.

También especial agradecimiento para aquellos niños testigos directos (hoy no tan niños) que ayudaron al Sr. Eguibar, a efectuar las primeras mediciones y fotografías existentes del Castillo de Arribalavilla, y que gracias a ellas, conocemos los verdaderos estilos, tamaños y dimensiones reales de este, también levantaron el primer plano de las calles de Zalamea. Estos niños nombrados por orden alfabético, son: José Sánchez Gilgado ( Carnicería José) Lolo Pichaque (Autoescuela GAMA) Miguel Galán Pérez (El Barbero del Cristo) Nino conductor Pedro Manotas, Zerrato y seguro que muchos mas que incluso yo desconozco.

Por supuesto no podían faltar el agredecimiento, a mis amigos que trabajan siempre en la sombra, y que tanto nosotros como el pueblo entero, tenemos tanto que agradecerles:: Ellos son: Pepe Caballero. D. Pedro Dávila Raposo. D. Manuel García Centeno (ZALA) y muchos mas, que seguro me quedo en el tintero pero que espero me entiendan y sepan perdonarme. Para todos, mi agradecimiento y el de mi familia al completo.

Su hijo Pequeño

Jesús Eguibar

PD: Hoy dia 10 de Julio de 2013 es decir 8 años despues de publicar esta Blog donde agradecia a la Diputacion de Badajoz reeditar estos tres libros no se ha producido este echo, y como es logico retiro ese agradecimiento.

sábado, 7 de junio de 2008

D. Diego de Arce y Reynoso



Hijo de D. Fernando de Arce y Reynoso Juez, procedente de las montañas de Burgos y de Dña Catalina Dávila de Palomares, ambos nobilísimos; nace para bien del mundo y honra de su patria, en 1585 en Zalamea de la Serena, estudia Gramática y Retórica en la academia situada en el Palacio del gran Maestre D. Juan de Zúñiga, donde Elio Antonio de Nebrija en 1492 redactó la primera Gramática de la Lengua Castellana y Vocabulario pasa a la Universidad de Salamanca a estudiar Cánones y Leyes, en Plasencia estudia Letras y Virtudes, le conceden una beca en Salamanca y se hace Catedrático de Instituto a los 30 años, y de Leyes a los 34, ya se habla en toda España de un nuevo Salomón, el Rey le concede la Toga de Oidor de su Real Chancillería en Granada, siendo tan buen Juez, que deja huella por donde quiera que pasa, a los cuatro años de estar en esta plaza lo trasladan a le Regencia de Sevilla que lo reciben como una eminencia, además le habían preparado una fabulosa Residencia Real, aunque de todos era conocida su gran humildad y sencillez, por eso no quiso alojarse allí hasta que no se quitaran todos los adornos y grandezas, de esto da fe la despedida de los Sevillanos con lagrimas en los ojos, y la frase que le dedicaron: Hemos perdido un padre, un justísimo Juez, y un ejemplar de toda virtud para la historia. Ante este nuevo “Fenómeno de masas” el Rey de España D. Phelipe IV sabedor de que el mejor consejero es el que no mira su propia utilidad, y da consejo a favor del Rey y del común sin moverle ambición o adulación alguna, por ello lo pone al mando del Real Consejo de Castilla, en Madrid con tan solo 47 años. Para ver la bondad de este hombre (para algunos como veremos mas adelante Santo) quiero contar algunas anécdotas:

Un día un Religioso de la Compañía de Jesús, entro en sus aposentos sin que este lo escuchara, y encontró al Santo Obispo remendando unos calzones de paño muy basto, admirado el Religioso dijo ¿Qué hace su Señoría?; respondiendo humildemente y abochornado, que quiere, “si los rompo yo, será razón de que los remiende ¿no?”. En otra ocasión, iba su Excelencia con su Pajes, les saludaron unos Esportilleros haciéndoles reverencia a larga distancia, no deolviéndosela los Pajes, les dijo: Quítense ustedes los sombreros que aunque aquellos pobres hombres los ha puesto Dios en baja fortuna, tienen sus Ángeles de la guarda que los hace capaces de toda reverencia. Otra anécdota es que estando una noche leyendo un memorial con la Sra, Marquesa de Santa Cruz, mando a un criado que lo alumbrase con una bujía, este se puso en medio de los dos para dar mas luz, pensando que no podía estar de pie ante tan ilustres personajes, se hinco las rodillas, a lo que el Santo Prelado le dijo inmediatamente: Levante usted, levante usted, que las rodillas solo se doblan delante de Dios, de su Madre y de los Santos. De estas anécdotas hay muchas, que por razones de espacio son imposibles de contar todas. En el año 1.643 cuando el Rey a pesar de saber su repugnancia a los altos cargos y las dignidades lo nombra Inquisidor General del Reyno con gran oposición por su parte que no quería este alto cargo, hasta el punto, que en una ocasión se enfrento al propio Rey porque querían implantar un nuevo impuesto en la harina, el se negó tajantemente, por creer que eran injustos para los campesinos, hasta el punto de decirle: Señor con estos calzones salí del Colegio, y con ellos me volveré a él, o a un Convento, si necesitar a V. Exc. para salvarme; el rey retrocedió y no impuso el nuevo tributo. Eran tantas las envidias que generaban su virtud, que no le empezaban a faltar enemigos, sobre todo en la época de Inquisidor General del Reino. Como todos sabemos la Inquisición estaba repartida por toda España, el tribunal mas cercano a nosotros era el de LLERENA, se cometieron algunas injusticias con los no católicos, que se juzgaban ante estos tribunales, pero que no tenían nada que ver con este señor, que estaba en Madrid. Y no falto quien manipulando la verdad trataban de hacerle daño difundiendo hechos y datos que no eran reales pero que se anotaban diciendo: Fue en tiempo de Don Diego de Arce y Reynoso. Renuncia a muchos cargos, entre otros a Presidente del Reino de Castilla y se queda de Inquisidor y Obispo hasta el día 18 de Julio del 1.665, a las 7´30 de la tarde, que muere con 79 años de edad. Su muerte como toda su vida, esta llena de anécdotas para la historia, solo haré mención de algunas: Al conocer la noticia de su muerte el Rey Phelipe IV, con lagrimas en los ojos y mirando al cielo exclamo en voz alta: Bendito seáis señor, que me habéis quitado el brazo derecho de la Monarquía.

A los 8 años en 1.673 lo trasladaron al Convento de Trinitarios Descalzos de Zalamea de la Serena (Badajoz) y cuando abrieron la caja estaba el cuerpo incorrupto, tuvieron que dejar la caja abierta para que pudieran venerarlo todos los fieles que acudieron al enterarse de la noticia. Pasados 49 años en 1.722 lo vuelven a trasladar de convento otra vez en presencia de numerosas autoridades y fieles entre ellos el R.P.Fr. Antonio de San Phelipe, que dice, que aunque un poco mas desecado el cadáver seguía incorrupto y la ropa fresca, se corrió la voz y todos le llamaban Santo, se cuenta algún milagro que realizo este Santo después de muerto, pero no es mi intención, entrar en eso. Solo sumarme a lo que ya dijo S. Phelipe, hace 267 años, que si Zalamea tuviera que levantarle un monumento a cada uno de sus hijos ilustres, no tendría el año suficientes días para hacerlo. Abriré una nueva investigación, a pesar de que muchos antes que yo, lo intentaron sin éxito, para tratar de localizar el sitio exacto donde se encuentra enterrado el cuerpo incorrupto de D. Diego de Arce y Reynoso en Zalamea de la Serena (Badajoz). Espero tener mas facilidades y suerte en mi investigación, que mi padre D. Juan José de Eguibar y Muñiz, al que negaron la ayuda pero a pesar de todo, realizo unos estudios y descubrimientos que pasaran a la historia.
En el año 1.643 cuando el Rey a pesar de saber su repugnancia a los altos cargos y las dignidades lo nombra Inquisidor General del Reyno con gran oposición por su parte que no quería este alto cargo, hasta el punto, que en una ocasión se enfrento al propio Rey porque querían implantar un nuevo impuesto en la harina, el se negó tajantemente, por creer que eran injustos para los campesinos, hasta el punto de decirle: Señor con estos calzones salí del Colegio, y con ellos me volveré a él, o a un Convento, si necesitar a V. Exc. para salvarme; el rey retrocedió y no impuso el nuevo tributo.
Eran tantas las envidias que generaban su virtud, que no le empezaban a faltar enemigos, sobre todo en la época de Inquisidor General del Reino. Como todos sabemos la Inquisición estaba repartida por toda España, el tribunal mas cercano a nosotros era el de LLERENA, se cometieron algunas injusticias con los no católicos, que se juzgaban ante estos tribunales, pero que no tenían nada que ver con este señor, que estaba en Madrid

Y no falto quien manipulando la verdad trataban de hacerle daño difundiendo hechos y datos que no eran reales pero que se anotaban diciendo: Fue en tiempo de Don Diego de Arce y Reynoso.
Renuncia a muchos cargos, entre otros a Presidente del Reino de Castilla y se queda de Inquisidor y Obispo hasta el día 18 de Julio del 1.665, a las 7´30 de la tarde, que muere con 79 años de edad.
Su muerte como toda su vida, esta llena de anécdotas para la historia, solo haré mención de algunas: Al conocer la noticia de su muerte el Rey Phelipe IV, con lagrimas en los ojos y mirando al cielo exclamo en voz alta: Bendito seáis señor, que me habéis quitado el brazo derecho de la Monarquía. A los 8 años en 1.673 lo trasladaron al Convento de Trinitarios Descalzos de Zalamea de la Serena (Badajoz) y cuando abrieron la caja estaba el cuerpo incorrupto, tuvieron que dejar la caja abierta para que pudieran venerarlo todos los fieles que acudieron al enterarse de la noticia. Pasados 49 años en 1.722 lo vuelven a trasladar de convento otra vez en presencia de numerosas autoridades y fieles entre ellos el R.P.Fr. Antonio de San Phelipe, que dice, que aunque un poco mas desecado el cadáver seguía incorrupto y la ropa fresca, se corrió la voz y todos le llamaban Santo, se cuenta algún milagro que realizo este Santo después de muerto, pero no es mi intención, entrar en eso.
Solo sumarme a lo que ya dijo S. Phelipe, hace 267 años, que si Zalamea tuviera que levantarle un monumento a cada uno de sus hijos ilustres, no tendría el año suficientes días para hacerlo.
Abriré una nueva investigación, a pesar de que muchos antes que yo, lo intentaron sin éxito, para tratar de localizar el sitio exacto donde se encuentra enterrado el cuerpo incorrupto de D. Diego de Arce y Reynoso en Zalamea de la Serena (Badajoz).

Plataforma J.J.Eguibar por la Cultura